American Greyhounds

En Estados Unidos, sólo la clase más desfavorecida se ve obligada a utilizar el autobús como medio de transporte. Sus pasajeros viajan con la esperanza de mejorar su situación laboral o social. Al mismo tiempo el propio país se halla inmerso en un viaje histórico: el comenzado en las elecciones presidenciales de 2008 que dieron como vencedor a Barack Obama. En su figura están depositadas las esperanzas y los sueños de los pasajeros de este autobús.

Dirección: Héctor Muniente y Mario Aranguren
Producción: Bambú Producciones

Duración: 79′
Año: 2010


 

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Captura de pantalla 2015-08-10 a las 16.16.05

Y ahí va una crítica realizada por Victor Paz Morandeira:

RETRATO DE UNOS (AUTORES) INVISIBLES

Extraño que Autobuses americanos (American Greyhounds, Mario Aranguren y Héctor Muniente, 2009) no aparezca mencionada ni siquiera en las crónicas.

Quizás se deba a que es un filme pequeño hecho por dos españoles desconocidos, por lo que nadie le presta atención en su itinerario. Es una de esas películas que uno descubre por casualidad cuando tiene un par de horas que matar antes de la sesión importante y entra en la sala de al lado en vez de irse a un bar. Bendito el momento en que se me ocurrió.

American Greyhounds no es una obra maestra. Puede que alguno la desdeñe a primera vista como documental de cabezas parlantes, razón por la que debe haber sido incluida en esta sección y no en la de Creación. Pero la película es mucho más que eso.

Jugando a la metáfora en el título, greyhound (‘galgo’) hace referencia tanto a las líneas de autobuses más usadas en los EE.UU. por los pobres como a los políticos John McCain y Barack Obama en su carrera hacia la Casa Blanca. Con los últimos comicios solo insinuados y sin centrarse en la maquinaria electoral, Aranguren y Muniente emprenden cámara en mano un viaje a ninguna parte con los pasajeros de las líneas de autobús.

Un relato lleva a otro, y a otro, y a otro… De esta manera, las vivencias de estos personajes, sus microcosmos, acaban formando un retrato global de la clase trabajadora norteamericana, en línea recta a la miseria sin intersección con el coche presidencial del Sr. Obama.

Los defectos técnicos acaban siendo virtudes en una película que prestigia la autenticidad por encima de una estética limpia, pero que no por ello renuncia a crear una propia. El ruido de la cámara se suma a una tonalidad naranja de grandes contrastes lumínicos que recuerda al trabajo realizado por Chryde y Vincent Moon en La Blogothèque.

El uso del sonido crea un paisaje polifónico de la carretera norteamericana lo que, unido a una gran sencillez expositiva y a un montaje que sabe sacar el máximo de sus personajes, resulta en una versión actualizada y personal de En la carretera(1951) de Jack Kerouac.