Todo va bien (1972) – Jean-Luc Godard

“Yo me posiciono con los carabinieri que es la clase obrera”

 GD9851219@Tout-Va-Bien-2577 (1)“Yo me posiciono con los carabinieri que es la clase obrera”. Aquellas declaraciones de Passolini durante Mayo del 68 son la clave que encierra esta película. En apariencia confusas, Passolini sólo reaccionaba contra aquellos universitarios pijos gauchistas parisinos que dejaron de lado al proletariado en su particular revolución. Godard años más tarde, con el resquemor de la Europa vencida y arrodillada al establishment americano realiza la primera de sus películas más desencantadas y derrotistas pero estimulante y reflexiva.

Es 1972, la fiebre sesentayochista está en horas bajas, el realismo bolchevique es demasiado amargo para la discreta burguesía francesa. Con Sartre y Althusser en fuera de juego el Partido Comunista francés se desangra, Brezhnev se acerca a los americanos, el timo del eurocomunismo democrático aún encandila a algunos izquierdistas aunque Godard ya parece haberle dado la vuelta. Todo va bien está muy lejos de la militante y guerrera La Chinoise y suena a marcha fúnebre del rito funerario de la lucha de clases.

La película golpea en el primer plano con los cheques de su propia producción, los mecanismos internos de la película se mezclan con los externos. Todo huele a Bertold Brecht, el Brecht distante, aviso para navegantes esto vale dinero, es una película, no os lo tomeis del todo en serio y sustituir sentimentalismo por reflexión. Godard abandona los moldes narrativos tradicionales para acercarse a lo que posteriormente se denominaría cine-ensayo. Sigue Brecht. Trufado de sonidos extradiegéticos, intertítulos, entrevistas con los trabajadores mirando a cámara y sus posiciones respecto al tema, puestas en escena artificiosas, repetición de acciones en planos consecutivos en un montaje claramente deliberado. El decorado, la fábrica, es mostrado con uno de los tres calculados travellings que tiene la película. No abusamos cuando decimos que Godard ya lo hizo antes, la innovación y el desparpajo que se muestra en sus películas deja en pañales a pseudotalentos videocliperos y postmodernos (Aranofsky, Gondry o Iñarritu) que pululan por el panorama actual. La clave nos la da el mismo Godard en la película cuando dice que “hay que hallar nuevas formas para un contenido nuevo”.

El travelling inicial de la fábrica (donde se producen los bienes de consumo) tiene su reverso en el travelling del supermercado (donde se compran los bienes de consumo), el final de la cadena de producción. La película y toda la frustración de Godard vuelve a aparecer en escena. Los niñatos se divierten robando en el supermercado al modo situacionista mientras un miembro del partido comunista continúa con su prédica que nadie advierte.

Algún día tendremos que preguntarle y preguntarnos donde perdió el mito positivo el cine Europeo y en concreto su cine. Al contrario del cine de Hollywood que aún lo conserva y que ha servido y sirve de alimento para el espíritu victorioso de su Imperio realmente existente.

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